Piedras en la vejiga perros

remedio casero para los cálculos en la vejiga del perro

Los cálculos en la vejiga (urolitos) son problemas comunes tanto en perros como en gatos. Los tipos de cálculos más comunes son los de estruvita, oxalato de calcio y urato. Mientras que los cálculos de estruvita suelen estar causados por una infección en los perros, el resto de los cálculos están causados por anomalías metabólicas (como una enfermedad hepática o un alto nivel de calcio en la sangre), desequilibrios de nutrientes por la dieta o los suplementos, o por condiciones genéticas que el perro o el gato han heredado de sus padres.    A veces hay cristales en la orina pero no hay cálculos. Estos cristales pueden ser o no una señal de advertencia de riesgo de cálculos; esto depende del tipo de cristales y de la mascota (perro frente a gato, raza, presencia de una infección del tracto urinario).
Su veterinario tendrá que hacer pruebas para averiguar qué tipo de piedra o cristal está presente, ya que eso afectará a la forma de tratarlo (y a cómo puede reducir el riesgo de que vuelvan a aparecer). En algunos casos, los cálculos deben extraerse quirúrgicamente tanto para tratarlos como para determinar el tipo exacto de cálculo.
Una vez que se ha extraído el cálculo y se sabe exactamente de qué tipo se trata, es importante tratar cualquier problema de salud subyacente que pueda haber contribuido a la formación del cálculo (véase más abajo para conocer los tipos de cálculos específicos). Proporcionar a su veterinario un historial dietético completo, que incluya la dieta exacta, las golosinas, la comida de mesa, los suplementos y cualquier otro alimento y golosina puede ayudar a determinar si hay algún factor dietético que pueda haber contribuido al cálculo/cristal. Basándose en esta información y en el tipo de cálculo, su veterinario puede ayudarle a elegir una dieta adecuada para reducir el riesgo de futuros cálculos.

síntomas de los cálculos en la vejiga del perro

Después de una visita rutinaria (o posiblemente no tan rutinaria) a la persona menos favorita de su perro: el veterinario, usted se horroriza al descubrir que a su mejor amigo peludo le han diagnosticado cálculos en la vejiga. Nunca supiste que los caninos podían sufrir cálculos renales, y mucho menos cálculos en la vejiga, y puede que te sientas confundido, culpable o nervioso por el futuro. El mundo de la medicina puede ser a menudo abrumador y estar lleno de términos aterradores, pero no tienes que recorrer este camino con tu mascota en solitario.
En primer lugar, haber detectado los cálculos en la vejiga cuando se están formando o se han formado es maravilloso. Los propietarios de mascotas que están atentos y en sintonía con el estado de ánimo, los patrones de micción y los hábitos alimenticios de su perro son más propensos a captar cualquier señal de que algo no va bien, con cualquier problema médico, pero especialmente uno relacionado con los cálculos en la vejiga.
Los cálculos en la vejiga, también llamados urolitos o cálculos quísticos, son un pariente cercano de los cálculos renales. Son creaciones minerales duras, parecidas a la roca, que se desarrollan en la vejiga y que pueden ser tan pequeñas como una semilla de amapola o tan grandes como una cuarta parte. A menudo se producen infestaciones de múltiples cálculos.

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La presencia de cálculos y/o bacterias en la vejiga daña la pared de la vejiga, lo que provoca la inflamación, el engrosamiento y a veces la hemorragia de la pared de la vejiga. Por ello, los signos a los que hay que prestar atención son orinar poco y con frecuencia (polaquiuria), hacer esfuerzos para orinar (estranguria), la presencia de sangre en la orina (hematuria) o adoptar una postura rígida y encorvada por el dolor.
En algunas ocasiones, los pequeños cálculos vesicales pueden pasar a la uretra (el canal que conecta la vejiga con el pene (en los perros machos) o la vulva (en las perras) y provocar una obstrucción completa. Esta situación es una emergencia no sólo porque las toxinas que deberían eliminarse a través de la orina y permanecen en el cuerpo durante demasiado tiempo pueden causar daños graves en los riñones y otros órganos, sino también porque una vejiga demasiado distendida puede romperse.
La respuesta corta a esta pregunta es no. Esto se debe a dos razones principales: la presencia de cálculos en la vejiga daña su capa interna, creando inflamación, dolor y predisponiendo a los perros a infecciones bacterianas (cuando no las tienen ya). Además, cuando hay cálculos en la vejiga, existe el riesgo de que se produzca una obstrucción urinaria completa (una «vejiga bloqueada»). Se trata de una emergencia que puede poner en peligro la vida del perro.

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Después de una visita rutinaria (o posiblemente no tan rutinaria) a la persona menos favorita de tu perro: el veterinario, te horrorizas al descubrir que a tu mejor amigo peludo le han diagnosticado cálculos en la vejiga. Nunca supiste que los caninos podían sufrir cálculos renales, y mucho menos cálculos en la vejiga, y puede que te sientas confundido, culpable o nervioso por el futuro. El mundo de la medicina puede ser a menudo abrumador y estar lleno de términos aterradores, pero no tienes que recorrer este camino con tu mascota en solitario.
En primer lugar, haber detectado los cálculos en la vejiga cuando se están formando o se han formado es maravilloso. Los propietarios de mascotas que están atentos y en sintonía con el estado de ánimo, los patrones de micción y los hábitos alimenticios de su perro son más propensos a captar cualquier señal de que algo no va bien, con cualquier problema médico, pero especialmente uno relacionado con los cálculos en la vejiga.
Los cálculos en la vejiga, también llamados urolitos o cálculos quísticos, son un pariente cercano de los cálculos renales. Son creaciones minerales duras, parecidas a la roca, que se desarrollan en la vejiga y que pueden ser tan pequeñas como una semilla de amapola o tan grandes como una cuarta parte. A menudo se producen infestaciones de múltiples cálculos.