Marques de riscal 7 madrid

Basque pelota

In 1893 the Sociedad Arana, Unibaso y Cía. asked the City Council for a license to construct a building to be used as a regulation fronton court for the «modern pelota game», with a court width of 11 m and a length of 67 m. The three floors of the building facing Marqués de Riscal are destined for the main hall and rest rooms, administration offices, accounting offices and box office, a room for the concierge and independent stairwells for boxes and stalls, chairs and bleachers, while the three floors of the rear section have two more stairwells and service areas.
Between the two pavilions there is a neo-Mudejar style grandstand in which the interesting iron work of the galleries stands out, although the façade facing the street follows the eclectic style of Second Empire inspiration recurrent in Rucoba’s work.

El deporte vasco

Situado en el número 7 de la calle Marqués de Riscal de Madrid, se empezó a construir en 1893 con las técnicas y materiales más modernos de la época. Está catalogado como edificio singularmente protegido, se asienta sobre una parcela de 3.609 m² y tiene una superficie de 10.800 m². Las obras realizadas tenían como objetivo final recuperar la belleza arquitectónica del patio Beti Jai y adecuar el edificio para su uso público.
Desde su finalización y hasta el año 1918, este edificio se utilizó como pista de juego. A partir de 1919, se utilizó para diversos fines, como garaje, comisaría de policía, prisión, taller de artículos de yeso y pladur. En 1977, el edificio se encontraba en estado de abandono. Por su historia, los fines para los que fue construido y por su mezcla de estilos ecléctico y neomudéjar, el Instituto de Arquitectos de Madrid elaboró un informe para solicitar la conservación y el uso público del edificio. En 1991, fue catalogado como Monumento Nacional y, posteriormente, en 2011, como Bien de Interés Cultural.
La fachada de estilo ecléctico del número 7 de la calle Marqués de Riscal es actualmente el único elemento visible desde el exterior. El edificio tiene forma elíptica y lo que llama la atención del interior es la fachada lateral curvada de estilo neomudéjar, sus columnas de hierro fundido y las vigas curvadas que sostienen las gradas y que aseguran la visibilidad de la cancha desde cualquier ángulo.

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Grand chistera

The Beti Jai fronton was inaugurated in 1894, lived two decades of splendor and closed its doors in 1919 due to the decline of pelota. It then fell into oblivion: it was a workshop, a warehouse, a garage and even a Harley Davidson dealership. Over time, the walls cracked, the paint peeled, and weeds and even trees sprouted from the ground. But now this temple of the ball shines again in one of Madrid’s most expensive neighborhoods.
«The building has been declared a sports facility, so the uses must be, by law, sports and cultural,» says Igor Gonzalez. The platform wants the essence of what it was in its day to be maintained and not to be perverted. Although, obviously, it will be difficult to recover the atmosphere of the ball that was experienced at the beginning of the last century.

Pelota de mano

Situado en la calle Marqués de Riscal, 7, el edificio (de estilo neomudéjar) data de 1893 y fue inaugurado en 1894[1][2] El último partido disputado en el frontón se jugó en 1919, tras lo cual se utilizó para diversos fines.
El frontón se empezó a construir en 1893, con un presupuesto aproximado de 500.000 pesetas. Se debe a un diseño del arquitecto Joaquín Rucoba (1844-1919), autor de la Plaza de toros de La Malagueta, del Mercado de Atarazanas y del parque de Málaga, y del Ayuntamiento de Bilbao, entre otras obras. Fue la cuarta infraestructura de estas características abiertas en Madrid a finales del siglo XIX, en una época en la que el deporte de la pelota vasca alcanzó una notable popularidad en la capital española. Le precedieron, por este orden, los frontones Jai Alai (1891), Fiesta Alegre y Euskal Jai.
En el año 2010 el Ayuntamiento de Madrid inició un proceso de expropiación, finalizado en el año 2015, y pagando por él la cantidad de 7 millones de euros e inició una amplia restauración, que finalizó en 2019[8].