Desarrollo motor del bebe

Ejemplos de habilidades motoras gruesas

Las interacciones sociales a esta edad comienzan con la forma en que el bebé o el niño se relaciona con los padres o el cuidador. Las primeras habilidades sociales incluyen vocalizar en respuesta a la conversación de un adulto y sonreír o responder de forma juguetona al verse en un espejo. Estas habilidades progresan hasta cooperar con juegos sencillos o canciones para cantar, ofrecer abrazos y besos e imitar el comportamiento de los adultos.
Los niños utilizan sus sentidos para explorar y tratar de entender el mundo que les rodea. Lo hacen tocando, probando, oliendo, viendo, moviéndose y oyendo. El juego sensorial contribuye al desarrollo del lenguaje, el crecimiento cognitivo, la motricidad fina y la motricidad gruesa, la capacidad de resolver problemas y las interacciones sociales.
Posicionamiento…  Los sentidos de la vista, el oído, el tacto, el gusto y el olfato se están desarrollando en un bebé. También tenemos el «sentido de la posición», que nos ayuda a definir si nuestro cuerpo se mueve y dónde estamos en el espacio (sentados o tumbados boca abajo). Este sentido de la posición es la razón por la que a los bebés les gusta que los acunen. Para ayudarles a tener un entorno enriquecido, alterna el balanceo con el vaivén, prueba diferentes mecedoras y cambia la posición del bebé: envuelto en una manta, erguido sobre tu hombro o tumbado boca abajo sobre tu regazo. Salga a pasear con su bebé en una mochila para estimularlo.

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Asegúrate de que tu bebé cumple sus objetivos con nuestras útiles listas de control. Las listas de control de los hitos, las habilidades, la comunicación y la alimentación ayudan a quienes cuidan del bebé a saber que se está desarrollando y que va por buen camino.
Cada lista de comprobación le lleva a través de varios temas de salud y los hitos o habilidades que el bebé debe alcanzar en cada rango de edad. Podrás seguir el desarrollo de tu bebé durante meses -e incluso años-.
Los hitos del desarrollo son puntos de control físicos o de comportamiento que se observan en bebés y niños a medida que crecen y se desarrollan. Todos nuestros hitos del desarrollo están validados por los hallazgos de los profesionales de la salud y de la Academia Americana de Pediatría.

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Generalmente consideradas como el movimiento y el uso de las manos y las extremidades superiores, las habilidades motoras finas incluyen alcanzar, agarrar y manipular objetos con las manos. La motricidad fina también implica la visión, concretamente la motricidad visual, que suele denominarse coordinación mano-ojo. La motricidad visual es necesaria para coordinar las manos, las piernas y el resto del cuerpo.
La diferencia entre la motricidad gruesa y la fina radica en los músculos que se utilizan. La motricidad gruesa se refiere a los músculos grandes y la motricidad fina a los más pequeños. Los bebés y los niños pequeños necesitan mucho tiempo de juego y práctica para desarrollar los músculos pequeños necesarios para la motricidad fina. Más información sobre todos los hitos del desarrollo según la edad.
Un bebé de 3 a 6 meses aprende a empujar sobre los codos en posición prona y, con el tiempo, es capaz de empujar sobre las manos. Estas actividades son el inicio de la estabilidad de los hombros y el desarrollo del arco de las manos, que se utilizan más adelante para actividades de fuerza y coordinación, como lanzar una pelota, o actividades de precisión, como escribir con un lápiz.

Motricidad fina 9-12 años

Imagina que estás jugando al béisbol y te toca batear. Utilizas tu sentido vestibular para adoptar tu postura de bateo y la propiocepción para sentir dónde están tus manos, dónde están tus pies y cómo debes hacer el swing para hacer contacto con la pelota. Entonces ves que la pelota se acerca a ti y haces el swing. Oyes el chasquido de la pelota contra el bate y sabes que la has golpeado, así que empiezas a correr. Sigues escuchando y mirando mientras ves a los otros jugadores luchando por coger la pelota y etiquetarte. Ves que te estás acercando a la primera base, pero también a la pelota, así que decides deslizarte. Mientras te deslizas, equilibras tu cuerpo; extiendes los brazos porque eres consciente de su posición y de que llegarán primero a la base; y sientes para saber cuándo la base está contra la punta de tus dedos. Puede ser un poco desagradable saborear y oler la tierra mientras te deslizas, pero tus sentidos te confirman que lo has conseguido.
A medida que tu hijo crece y se desarrolla, debería alcanzar nuevos hitos sensoriales. Desde el rastreo visual, pasando por alcanzar nuevos juguetes, hasta llevarse objetos a la boca (¡sí, es típico!), el bebé seguirá poniendo en marcha sus sentidos para aprender sobre el mundo que le rodea.