Altos hornos de bilbao

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Alto Horno No 1El alto horno no. 1 es el legado más importante que ha llegado hasta nuestros días de la empresa Altos Hornos de Vizcaya (AHV). AHV, empresa siderúrgica española, fue fundada en 1902 por la fusión de tres empresas siderúrgicas. En aquella época era la mayor empresa de su tipo en España. Tenía su sede y las principales obras en la localidad de Sestao, cerca de Bilbao, tradicionalmente dominada por la producción de hierro, y situada en las inmediaciones de los yacimientos de mineral de hierro y del puerto de altura de Bilbao.La imponente estructura del alto horno, de 80 metros de altura, es una de las construcciones más atractivas de la localidad. El mirador de la calle Txabarri ofrece una vista perfecta del recinto.Ampliar mapaReducir mapaNavegarSu ubicación?Alto Horno nº 1

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Darío de Regoyos (1857-1913) fue un pintor español muy conocido por su contribución al renacimiento de la pintura española. Estudió en Madrid y Bruselas y, tras licenciarse, viajó mucho, por Marruecos, los Países Bajos, España y Bélgica. Su estilo se desarrolló desde el naturalismo, pasando por el impresionismo, hasta el puntillismo. Se le atribuye la introducción del impresionismo en el arte español, y aunque su obra no fue muy admirada en vida, tras su muerte, su arte se hizo respetado y popular.

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Funda nórdica Queen (88″ x 88″) con la imagen «Altos Hornos en Bilbao» de Dario de Regoyos. Nuestras suaves fundas nórdicas de microfibra están cosidas a mano e incluyen una cremallera oculta para facilitar el lavado y el montaje. Su imagen seleccionada se imprime en la superficie superior con una suave superficie blanca debajo. Todas las fundas nórdicas se pueden lavar a máquina con agua fría y un detergente suave.
Paisaje urbano que muestra el humo que sale de las chimeneas de las fábricas y de los altos hornos en Bilbao, norte de España, pintado hacia 1908 por el neoimpresionista español Darío de Regoyos y Valdés (1857-1913). A pesar de su tema, a través de la hábil manipulación de la luz y el color, Valdés hace que la escena parezca extrañamente encantadora, con las dos pequeñas figuras en el primer plano añadiendo un sentido bastante irónico de la escala y la grandeza.
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Estudió inicialmente en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid con el pintor y profesor belga Carlos de Haes; más tarde, se trasladó a Bélgica en 1879, donde se matriculó en la Real Academia Belga de Bellas Artes con el pintor Van Severdonck y entró en el estudio de Joseph Quinaux, antiguo profesor de Carlos de Haes y verdadero maestro de Regoyos. De este modo, Regoyos se afianzó como pintor en la escena artística bruselense, entrando finalmente en el círculo de L’Essor («La Huida», 1880-1883) y más tarde en el de los revolucionarios acérrimos de Les XX (1883-1894), grupo al que perteneció desde su fundación hasta su disolución. Amante y defensor del arte del paisaje, desafió abiertamente el academicismo en España, sumergiéndose de lleno en el impresionismo, el divisionismo y el simbolismo en su serie España Negra.
Entre sus amigos se encuentran los pintores Théo van Rysselberghe, James Ensor, James Abbott McNeill Whistler, Camille Pissarro, Paul Signac y Maximilien Luce y, en España, el compositor Isaac Albéniz y el violinista y director de orquesta Enrique Fernández Arbós. También entabló una estrecha amistad con figuras literarias como Émile Verhaeren, Georges Rodenbach, Maurice Maeterlinck, Pío Baroja, Miguel de Unamuno y Ramiro de Maeztu. Pero los artistas que más influyeron en su obra fueron Van Rysselberghe, Pissarro y el poeta Verhaeren. Su mayor virtud fue el uso preciso y juicioso del color, así como la composición de sus paisajes, nocturnos y efectos de luz.